lunes, 6 de octubre de 2014

Para tener en cuenta y cuidarse

Crecen las consultas por el “síndrome de visión informática”
Lo provoca el exceso de horas frente a pantallas luminosas. Para evitarlo hay que reeducar la postura y cambiar hábitos visuales.
Vivimos expuestos a diferentes tipos de pantallas, parpadeamos menos, nos sentamos mal. El “síndrome de visión informática” (computer visual syndrome) surgió como consecuencia de la exposición prolongada a pantallas luminosas a una distancia reducida y hoy lo padecen muchas personas. El contacto permanente con las pantallas causa visión borrosa, fatiga e irritación ocular, dolor de cuello, sensibilidad a luz, sequedad, visión doble, mareos y cefaleas. Para evitarlo no sólo hay que reeducar la postura sino adaptar los hábitos visuales.
Este síndrome afecta tanto a los chicos (en cuyo caso, puede no sólo afectar la salud visual, sino también psíquica y su forma de relacionarse) como a los adultos, tras sus extensos horarios de trabajo en contacto con la computadora, tablets y smartphones.
Datos del Instituto Nacional de Salud y Seguridad Laboral de los Estados Unidos informan que cerca del 90% de las personas que usan computadoras durante tres o más horas pueden desarrollar este síndrome. En España también lo padecen. Según el Colegio Oficial de Opticos y Optometristas de Cataluña el 70% sufre picor, enrojecimiento, sequedad y visión borrosa. Ellos proponen seguir la regla 20-20-20: apartar la mirada durante 20 segundos, cada 20 minutos enfocando a una distancia de 20 pies (seis metros).
En el caso de los niños, varios consensos científicos entre neurólogos, oftalmólogos y pediatras determinaron que no se les debe permitir permanecer más de dos horas al día al frente de este tipo de pantallas. Inclusive la recomendación de la Academia Americana de Pediatría es que los menores de dos años no deben permanecer frente al televisor en ningún momento. Ocurre que las consecuencias sobre el desarrollo psíquico y de conducta, postural, alteración de hábitos y ritmos circadianos (que constituyen el reloj biológico humano, regulando sus funciones fisiológicas) y sobre su visión son graves en los menores de 5 años. Muchas veces, se cree que un niño posee problemas de aprendizaje, cuando en realidad el motivo puede radicar en algún problema en su visión. Un niño que no ve bien, no aprende bien. En el caso de los adultos, las repercusiones pueden ser las mismas, ya que las horas de exposición son mayores.  
“Este es un motivo de consulta bastante frecuente, más común en mujeres mayores de 50 años. Se debe a que cuando uno está frente a la pantalla parpadea menos y el ojo pierde lubricación. Hay varias sugerencias para no padecer este síndrome, como tenes a mano gotas lubricantes, evitar el uso de aire acondicionado o ventiladores que apunten directamente al rostro. También es recomendable chequear nuestra postura y a qué distancia o dirección está la pantalla y la silla. Lo ideal es subir la silla o inclinar la pantalla para que el ojo esté lo menos abierto posible. De esa manera impedimos que se reseque”, apunta Robert Kaufer, oftalmólogo y director médico de la Clínica de Ojos Kaufer. El descanso también es importante: si existen tareas que requieran el uso de la computadora, hay que tomarse un recreo por cada hora de trabajo. Basta con cerrar los ojos durante un minuto, para luego poder retomar la tarea.

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